Del 28 al 29 se llevó a cabo una reunión de en Esquipulas, Guatemala, para analizar la crisis de contaminación que enfrenta el Río Lempa, cuya responsabilidad recae en la sociedad en si misma por por el mal manejo que se brinda a los desechos sólidos, especialmente, los relacionados a la producción de plásticos.
Las discusiones se centraron en la búsqueda de soluciones a la crisis del plástico, el cual deberá enfocarse a impedir que ese producto entre al mercado parfa su comercialización, implementar, y dar apoyo a las comunidades y ciudades con sistemas “basura cero,”, según se dio a conocer.
Dijeron que los gobiernos deben responsabilizar a las empresas que actualmente contribuyen y se benefician
de la crisis del plástico.
Tambien deben formular políticas, acciones y soluciones reales para mantener los ecosistemas y cuerpos de agua, libres de plásticos y de sus aditivos tóxicos.
El encuentro se denominó Diálogo, Concertación y Cooperación, en donde, concluyeron que se debe recomendar a los gobiernos de El Salvador, Guatemala y Honduras para que promuevan la reduccion en la producción y uso del plástico en sus respectivos países.
En ese sentido, los asistentes, concluyeron en hacer siete recomendaciones a los gobiernos centrales, municipales, comunidades y sector empresarial de los tres países afectados por la contaminación de plástico del río Lempa.
Las siete recomendaciones son.
1. Instamos al gobierno entrante de Guatemala a la no derogación del Acuerdo Gubernativo 189 – 2019 y a los demás municipios de Guatemala a seguir el buen ejemplo de los ya 17 municipios que han prohibido o restringen el uso de pajillas, bolsas, vajillas de plástico
desechables o de duropor, entre ellos el municipio de Esquipulas.
2. A los gobiernos de Honduras y el Salvador, seguir los pasos de Guatemala y adoptar medidas que de manera urgente restrinjan o prohíban el uso de plásticos desechables.
3. Adoptar medidas que regulen la producción e importación de plásticos de un solo uso a nuestros países.
4. Responsabilizar a las empresas que actualmente contribuyen y se benefician de la crisis del plástico a formular acciones y soluciones reales para mantener nuestros ecosistemas y cuerpos libres de plásticos y de sus aditivos tóxicos.
5. Apoyar iniciativas globales que buscan la reducción del uso de plásticos. Según lo acordado en la Asamblea del Medio Ambiente de la ONU (UNEA) en marzo de 2019 se está trabajando junto a un grupo de expertos para desarrollar medidas que podrían llevar a un convenio internacional vinculante sobre plásticos.
6. Formular Contribuciones Nacionales Determinadas (NDC) orientadas a reducir los impactos de la industria del plástico en el cambio climático y los ecosistemas en general, por ejemplo, que todos los empaques de plástico utilizados a nivel nacional sean 100% reciclables para 2030.
7. Trabajar en la mejora de tasas de reciclaje y reutilización, aunque siempre manteniendo como primer enfoque la reducción del uso.
FUENTE:


